El charro de la carretera

El charro de la carretera

En un pueblito denominado solamente como “El Rosario” cuenta la gente que a veces aparece un charro diciendo a los camiones de pasajeros que lo lleven a su destino.

Lo raro del asunto, tal y como sucede con otras leyendas mexicanas, es que de acuerdo a informes que se han recabado durante mucho tiempo, se sabe que los camiones que prefiere ese individuo son los autobuses que tienen programadas paradas continuas.

Quise comprobar por mí mismo si esto era un hecho verdadero o simplemente un mito que ha ido creciendo a lo largo del tiempo. Por tal motivo, compré mi boleto en la estación de “El Rosario” y me subía uno de los autobuses que más eventualidades de este estilo había experimentado.

Aproximadamente ocho minutos después de que dejamos la estación, un hombre vestido de charro parado al lado derecho del camino, le hizo una señal al chofer para que se detuviera.

Aunque se percibía la actitud desconfiada del conductor, este abrió la puerta y encaró al supuesto músico:

– ¿Qué se le ofrece mi amigo?

– ¿Quería saber si me podría llevar por favor al pueblo de “Palizada”? No tengo boleto, pero puedo pagarle en metálico.

– Está bien, son $146.

El charro se metió la mano a uno de sus bolsillos y sacó lo que parecían ser monedas de oro antiguas. Eso lo supe por la manera en que reaccionó el chofer al verlas.

– ¿Quieres jugar conmigo? Yo no acepto dinero de juguete, si no tienes dinero de verdad, mejor bájate y espera a que un incauto te lleve a dónde deseas.

El músico murmuró unas palabras y bajó de ahí sigilosamente. El resto del camino, no ocurrió nada fuera del ordinario.

Sin embargo, al día siguiente me enteré de que el conductor de esa unidad, había muerto asfixiado en la madrugada. Enredado en su cuello se encontró la cuerda de una guitarra.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *