El deceso de Harris

El deceso de Harris

Un automóvil grande y de color negro se detuvo enfrente de la puerta de la señora Harris. De él descendieron dos hombres vestidos con uniforme militar. Uno de ellos llevaba en la mano derecha una bandera doblada en forma de triángulo.

La mujer quien vio todo desde su ventana, supo al instante de lo que se trataba y empezó a llorar. Abrió la puerta y entre sollozos se dirigió a los extraños diciendo:

– Sé exactamente a lo que vienen. Son malas noticias ¿verdad?

– Sí señora, lamentamos informarle el comandante Robinson y yo que su esposo ha fallecido en el campo de batalla.

– ¿Cómo murió?

– Esa información es clasificada.

– No me venga con esas tonterías. Yo soy la viuda, quiero que mis hijos sepan la verdad.

– De acuerdo. Sucede que una granada expansiva detonó muy cerca de donde se encontraba su esposo. El cuerpo quedó prácticamente irreconocible, más afortunadamente pudimos identificarlo gracias al número de serie del clavo metálico que tenía en su pierna derecha. Sobra decirle que el estado pagará los gastos del funeral y del entierro. Además la ceremonia se llevará a cabo en la dirección indicada en este papel.

El hombre entregó una hoja doblada a la señora Harris y abandonó el lugar. Ya por la tarde, la mujer se vistió de luto para asistir al compromiso. Se sentía muy mal, pues durante horas pensó en las historias escalofriantes que le habían contado algunas de sus amigas acerca de los horrores de la guerra.

Llegó y observó que el ataúd de su esposo estaba en medio del salón, custodiado por 12 oficiales del ejército. Frente a éste se hallaba una fotografía del soldado Harris y de lado izquierdo, un pódium donde un orador daba un sentido discurso.

– “La vida trae alegrías y desazones, por eso debemos atesorar cada momento como si fuera el ultimo”.

Antes de que otro exponente llegara, la tapa del féretro se rompió, dejando salir el cuerpo maltrecho del soldado, quien se había convertido en zombie. Repentinamente comenzó a morder a los que estaban cerca de él.

Inesperadamente más de la mitad de los asistentes se había transformado en estos engendros. Los pocos que lograron huir llamaron al ejército, para que terminara con esos monstruos.

Sin embargo, los zombies lograron escapar. El condado se encuentra en alerta, pues no sabe la fecha del próximo ataque de los zombies.

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