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Cuentos de Hadas

El Príncipe de Cartago

El Príncipe de Cartago

Hace milenios cuando el hombre era diminuto en comparación con las gigantes criaturas que habitaban el mundo, una familia de humanos luchaba por asegurarse un espacio lejos de criaturas feroces que dominaban la tierra.

Así Bogrhioth decidió instalar su hogar en una de las cumbres más altas del mundo, donde no podía ser visto pero tampoco ver a nadie, así fueron creciendo Tánatos, Belsoula y Magancia.

Bogrhioth se tuvo que encargar de sus hijos desde muy niños, porque su esposa, una princesa cartaginesa que fue raptada por una bestia feroz en el asedio de Trípoli por parte de los egipcios, esta bestia tenía forma humana pero sus rasgos eran muy toscos, y su voz era chillona como la de las cabras.

Bogrhioth en esa época era un respetable guerrero que había luchado junto con Aníbal en los Pirineos, se había enamorado de una hermosa princesa del Reino de Cartago, Doria se llamaba, llegaron incluso a vivir en un palacio donde dieron a luz todos sus hijos.

En esa época ocurrió un suceso que cambiaría la vida de los reinos del Norte de África, en Egipto un grupo de hechiceros tratando de revivir a uno de sus más grandiosos faraones, hicieron una gran invocación en el Valle de los Muertos reviviendo todas las criaturas que estaban enterradas.

Entre esas criaturas eran una especie hibrida de dios y hombre, los textos hebreos relataban que estos seres eran hijos de demonios con mujeres de la tierra, así fue como estos seres desolaron todos los Reinos del Norte de África y al llegar a Cartago uno de ellos llamado Astragorth secuestró a Doria y se la llevó a un palacio de Menfis donde vivían los faraones, estos seres habían conquistado todo el norte de África y gobernaban desde Egipto a cuos habitantes esclavizaron para la fabricación de varios monumentos que representara la grandeza de estos seres.

Ante la urgencia, el incendio de la ciudad, el saqueo, Bogrhioth decidió resguardar a sus hijos y escapar de la ciudad, había naves esperando en el puerto de Cartago, con mucho pesar vio desaparecer la ciudad entre humareda y llamas pero no podía anteponer la vida de sus hijos a la búsqueda de su esposa.

Las naves viajaron por el mediterráneo y en todos los puertos eran rechazados, sólo en el Mar Negro, en las costas de Bulgaria les permitieron desembarcar, Bogrhioth y sus hijos fueron rechazados por haber abandonado a la Princesa de Cartago, siguieron avanzando hasta llegar a los Cárpatos, ahí en la cima de una de esas frías montañas se instaló Bogrhioth con su familia, huyendo de todos los seres de este mundo.

Así fue pasando el tiempo, y Bogrhioth fue envejeciendo y sus hijos que se daban cuenta de la vejez de su padre, querían conocer lugares más cálidos, ver el Mediterraneo, varias veces le dijeron a su padre para bajar a las montañas, pero Bogrhioth se negó desconfiado.

Una mañana Bogrhioth no aguantó más y se fue de este mundo, todos lloraron esa horrible perdida, todos estuvieron muy tristes por unos días, pero ya muerto su padre no se encontraban ahí, y se interrogaron, lo discutieron y decidieron bajar, incluso Tánatos fue más allá y les dijo que iba a Cartago a buscar a su madre, buscó entre las cosas de su padre y desenvainó la espada de Bogrhioth, luego bajó con los demás hasta el Mar Negro, ahí se despidió de sus hermanos y se embarcó en una nave para Cartago.

Tánatos habló con los tripulantes de la nave, eran comerciantes de Grecia que tenían negocios con Cartago y Egipto, decían que la ciudades estaban reconstruidas pero sus habitantes vivían en la servidumbre a causa de la invasión de los Nefilim, así se les conocía a esos seres gigantescos mitad hombre, mitad demonio, que habían raptado a su madre.

La nave llegó a puerto, y Tánatos desembarcó, al hacerlo, y se introdujo en la fabricación de los Grandes Monumentos, fue ahí donde pudo interactuar varios cartagineses que trabajaban en condiciones de esclavitud, al ver los cartagineses que Tánatos descendía de los Reyes de Cartago se quedaron asombrados y en unas cuantas semanas planearon junto con otros trabajadores una rebelión contra los monstruosos Nefilim.

Una mañana al trabajar, los guardias Nefilim les dieron las herramientas como cada mañana, fueron a la construcción de los Grandes Monumentos, cuando le tocó el turno a Tánatos desenvainó la espada y atacó a los guardias, enseguida todos dejaron lo que estaban haciendo y se dirigieron como una marejada hacia los guardias que estaban en las puertas y acabaron con todos, tomando las armas y avanzando sobre la ciudad.

En pocas horas El Gran Príncipe Tánatos tomó el Palacio de Trípoli donde reinaban sus abuelos que murieron en el Asedio de Cartago, Tánatos logró expulsar a los Nefilim a Egipto ordenando la fabricación de arcabuces para todos los ciudadanos de Cartago, con esta infalible arma con las que tuvo en contacto en Bulgaria derrotó a los Nefilim.

Después de esto Tánatos restauró el Reino de Cartago y organizó un gran ejercito, declaró la guerra a Egipto, debido a que su madre se encontraba en el Palacio de Menfis como trofeo de la derrota cartaginesa.

Sin embargo, Tánatos sabía que los Nefilim estaban apoyados por fuerzas extraterrenales y malignas así que dio la orden para que cada guerrero cartaginés tuviera una cruz de plata bendecida por las aguas del Mediterráneo.

Así avanzó hacia Egipto y a pesar de las bajas en varias semanas logró llegar a Menfis, a cada pueblo que liberaban se les unían los egipcios que habían estado en situación de esclavitud por los Nefilim, cuando llegaron a las Muros de Menfis salió todo el ejército demoniaco de los Nefilim y empezó la batalla.

Uno de los egipcios le indicó a Tánatos la ubicación de un túnel que daba con la plaza central de Menfis al frente del Palacio de los Faraones, Tánatos entonces se abalanzó con sus mejores guerreros por ese túnel hasta que tomó la entrada del Palacio.

Enseguida se encontraron cara a cara Tánatos y Astragorth, los dos desenvainaron sus armas y se batieron, todos quedaron maravillados ante la lucha y más aún cuando Tánatos se colocó en un trance extraño donde repetía una oración que aprendió en Bulgaria donde le clamaba a San Alejandro Nevski, El Santo de los Ejércitos la victoria, así fue que Astragorth ante un mal movimiento que hizo cayó al suelo y Tánatos pudo establecer la justicia, la paz y la libertad en los Reinos de África del Norte.

La Madre de Tánatos fue liberado por su hijo, los dos abandonaron Egipto y se establecieron en el Palacio de Trípoli, donde se estableció con sus demás hermanos, que al escuchar lo sucedido cruzaron el Mediterráneo.

Los Nefilim desaparecieron de la faz de la tierra, más nunca se escuchó de ellos, la maldad de los Nefilim quedó sepultada entre el mar de bondad y justicia que era el corazón del Gran Príncipe de Cartago.

Las noches volvieron a ser placidas, los ciudadanos de Cartago volvieron a vivir en libertad, sin embargo, al dormir, para estar protegidos llevaban su cruz de plata por si la maldad surcaba esas tierras de nuevo.

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