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Cuentos de Hadas

El Reino de los soles

El Reino de los soles

Cuenta la historia que hace mucho tiempo vivía una chica solar que nunca envejecía, ella vivía en las montañas más altas del mundo observando todo la tierra donde, esa chica solar que siempre se mantenía en juventud descendía de los soles antiguos.

Los soles en su afán por dirigir los destinos del universo la habían traído a la tierra para manejar a través de un tejido encantado la vida de los habitantes del mundo, su nombre era Kassandra, y su cabello era tan bermejo como el de los soles.

Kassandra tejía todas las acciones de los hombres y mujeres, cada acción de cada ser humano era causa de algún movimiento que hacía con la aguja en el tejido, así iba tejiendo la vida de millares de personas, y cada vez que Kassandra terminaba un tejido generaciones de hombres morían progresivamente en el mundo.

Un día mientras Kassandra tejía los destinos de todos, un Sol llamado Ágora apareció a su puerta y le preguntó qué si era la que tejía los destinos de los endebles seres humanos, y ella respondió afirmativamente.

Ágora agregó:

– Estoy fascinado de estar aquí contigo viendo como manejas este acto universal de tejer, quisiera quedarme aquí contigo, dime ¿Me puedo quedar?

Kassandra que nunca había sentido eso que sentía en ese momento se ruborizó nada más como suelen hacerlo los soles, se formaron rojas manchas solares en sus mejillas pero sin embargo tuvo temple y le dijo a Ágora:

-Bueno puedes quedarte.

Ágora se quedó absorto viendo como Kassandra tejía y tejía mientras su hermoso cabello brillaba como diademas o como la claridad blanca que moja el cielo de los pueblos del Mediterráneo.

Así se fueron enamorando cada vez más, Kassandra ya no estaba tan atenta tejiendo los destinos de la humanidad, sino que paseaba con Ágora por los Bosques Cósmicos de la Galaxia Andrómeda, mientras esto sucedía el hilo estaba enmarañado y los seres humanos se mataban y buscaban inconscientemente su propio extermino.

¡Qué calamidad es la raza humana que lleva en su frente la trágica seña de su propia destrucción!

Sin embargo los soles que miraban el universo se dieron cuenta del descuido en el que se encontraba el Planeta Tierra a causa de los amores de Kassandra, que incluso los líderes mundiales y su industria militar estaban elaborando grandes bombas para acabar con territorios completos.

Al ver estos los soles se reunieron en un Gran Consejo Solar, donde no asistieron ni Ágora ni Kassandra ocupados en ese oficio tan dilatado que es el amor, ambos se disfrutaban de las maravillas del universo, caminaban los satélites de Saturno, se juraban amor en los lagos helados de Neptuno.

En ese Gran Consejo se decidió intervenir en esa relación para garantizar que hubiera paz para los seres humanos y frenar la locura frenética de exterminarse, por eso, en uno de esos días que Kassandra estuvo en las montañas más grandes de la Tierra, adormilada con ensoñaciones por los amores de su querido Agorá, llegaron uno de los soles más antiguos del Universo, al verlo, Kassandra enseguida se dio cuenta de lo qué había estado pasando, el Sol Anciano la miraba, y su mirada en sí era todo un cuestionamiento.

-¿Porque has dejado de tejer? ¿Acaso no te has dado cuenta que eres responsable de las acciones de todos los seres humanos? Has sido tema de discusión en el Consejo Solar, te hemos observado difusa, a ti y a Ágora, ¿Te has enamorado? Los soles sólo servimos para brillar, no para dar amor, eso son solo cosas de seres humanos, te advierto Kassandra vuelve a tu trabajo de lo contrario serás oscurecida por el Universo.

El Anciano Sol se fue y Kassandra quedó temblando de miedo, enseguida empezó a tejer y los hombres en el mundo abandonaron las armas y firmaron tratados de paz, mientras tejía lloraba demasiado tanto así que los paños que tejía se humedecieron y esto causó grandes inundaciones en la tierra, varias regiones del mundo fueron desapareciendo por las lágrimas de tristeza de Kasandra.

El Consejo de los Soles también abordó a Ágora a través de un emisario, éste le notificó que no podía acercarse nunca más a su querida Kassandra, además lo enviaron a un planeta de los más lejanos y helados del universo donde era imposible darle calor al planeta, al contrario al llegar a estar triste Ágora sus rayos empezaron a ser muy tenues y se empezó a enfriar tanto que se estaba oscureciendo.

Después de unas semanas el Consejo de los soles, se volvió a reunir, algunos de los emisarios que le hacían seguimiento a los dos jóvenes estrellas dieron parte de lo que estaba pasando, en la tierra las cosas habían empeorado, el temblor y la tristeza de Kassandra que estaba absorta en su pensamiento producía en el mundo grandes terremotos, erupciones volcánicas e inundaciones.

Ahora los hombres se disputaban la supervivencia en días cada vez más hostiles y Kassandra no hacía nada totalmente obnubilada por su triste situación, no sabía ni donde tejía, se equivocaba mucho y poco a poco sus rayos se hacían tenues, la bella Kassandra estaba muriendo de tristeza, y su querido Àgora se encontraba en la misma situación desesperante, ya casi no había luz que brillara fuera de sí y el frío y la tristeza lo estaban apagando.

Ante esta situación, el Consejo de los Soles aprobó que Kassandra fuera sustituida por otra estrella y se le diera permiso para que estuviera con su amado en cualquier espacio del universo.

Cuando Kassandra supo la noticia se puso más brillante que nunca y enseguida fue a encontrarse con su amado, dejó el mundo a su suerte y viajó hasta el lejano planeta donde se encontraba Ágora, al verle Kassandra lo abrazó y empezó a besarlo alocadamente, pero se dio cuenta que Ágora se había enfriado y ahora era una estrella muerta.

Tanto fue el dolor que sentía Kassandra que se abrazó a Ágora y cerró los ojos, y los dos quedaron como rocas gélidas flotando el desamor en el espacio ¡A algunos amantes les cuesta tanto estar juntos que veces lo consiguen después de la muerte!

Pasa que cuando la terquedad de la mayoría se opone a los amantes éstos deben ser valientes y sólo ser sumisos a los influjos irracionales y sensitivos del amor, en esta historia Ágora y Kassandra no se rindieron nunca, lucharon tanto que su rebeldía triunfó por encima de la tristeza y la muerte.

En el universo todo seguía igual, Kassandra fue sustituida por una estrella que nunca se enamoró, y los hilos de los tejidos se iban haciendo y las acciones de los hombres se iban realizando, tal cual los mecanismos de una maquinaria.

El consejo de los soles pronto se olvidó de las jóvenes estrellas que se habían apagado, el universo funcionaba armónico eso era lo único que importaba, sin embargo cada centuria, habían dos estrellas que brillaban desde la tierra.

Algunos enamorados que se sentaban en la cima de una colina a mirar las estrellas, se daban cuenta, con gracia elucubraban que eran dos estrellas que resucitaban para besarse y volver a dormir, y quién sabe si lo que decían los amantes cada centuria era cierto.

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