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Cuentos de Hadas

Kora

Kora

Esta era la historia de una gitana que rogaba todas las noches a las estrellas para conseguir a un joven que quisiera desposarla, ya había pasado muchos años sola y se estaba acercando a la mitad de la vida.

Una de esas noches que suplicaba por conseguir el amor de su vida vio como una luz estelar empezó a llenar de brillo su habitación, con asombro se acercó a esa luz y casi se desmaya cuando ese resplandor empezó a articular las primeras palabras.

-Hola Kora, soy una estrella que todos los días quedo admirado con tus ojos, y hoy escuchando el clamor de tu soledad he querido proponerte que seas mi novia, sé que soy una estrella pero si así lo quieres puedo convertirme en un hombre.

-Pero Estrella, ¿Dime cómo te llamas?

La Estrella le dijo:

Me llamo Solá, pero ese es un nombre de estrella, porque no me colocas un nombre que sea de humano, puede ser el que tú quieras.

-Está bien estrellita de mis amores, te llamarás Fernando.

Y como una especie de mantra, la estrella empezó a tomar cuerpo humano y su fisonomía era la que Kora había añorado toda la vida, era un joven blanco como el marfil y sus ojos eran tan azules como los riachuelos cristalinos que bajaban de las montañas.

Así comenzaron los amores entre Fernando y Kora, todos los días a la media noche la estrella reencarnaba en hombre y se llamaba Fernando, los dos miraban en la ventana a mirar las estrellas y a darse todo el amor que tenían contenido desde hace mucho tiempo, en el caso de la estrella tenía milenios esperando el momento en que alguien la invocara con tanto deseo como lo hizo la gitana Kora.

Kora era de una familia de gitanos que se había establecido, no era de ninguna forma nómada y su padre era uno de los comerciantes más prósperos del Al- Ándalus que todavía no había sido tomada por las intolerantes cruces de Castilla y Aragón, en esa vieja región vivían todos una tolerancia envidiable, judíos, musulmanes, cristianos y gitanos se relacionaban en las más absoluta armonía.

Por eso a través del comercio con el Norte de África, los gitanos pudieron amasar grandes fortunas, entre esos gitanos se podía contar al Padre de Kora, Sin embargo el dinero no parecía cosa suficiente para la solitaria Kora, sus padres intentaron casarla tantas veces con jóvenes mercaderes adinerados y ella se negaba rotundamente.

Sólo de noche conseguía verdadera compañía en el clamor que le hacía a las estrellas, sin embargo desde que llegó Fernando la vida de Kora se había reducido nada más a la alcoba, sólo salía a comer sin emitir palabra alguna, y luego volvía a esperar a su amado.

Sin embargo, sus padres ya estaban preocupados y un poco cansados de la actitud que tenía su hija Kora, no sabían qué hacer con ella, todos los días se lamentaban, en una mañana su padre cansado, le dijo que si este año no se casaba iba a tener que abandonar el palacio porque él no la reconocería más como su hija.

Kora estaba muy preocupada por la actitud de su padre, y no sabía como se las iba a ingeniar, se torturaba y se preguntaba ¿Cómo le digo a mi padre que me he enamorado de una estrella? ¿Podrá y querrá Fernando vivir conmigo bajo el cielo?

Al llegar la noche apareció la luz en la habitación de Kora y apareció Fernando, al verlo Kora empezó a llorar y lo llenó de suplicas le dijo que si su padre no la veía casada dentro de poco éste se cansaría y la desconocería como hija.

Fernando le dijo que él no tenía problemas en bajar más a menudo del cielo y le dijo:

– Cálmate Kora, te acompañaré más tiempo.

-No Fernando, no entiendes, no te necesito nada más en las noches, te necesito conmigo de día y de noche pero estoy loca ¿Cómo le pediré esto a una estrella? ¿Podrás tu estrellita ser hombre todas las horas del día y caminar sobre la tierra? No será posible, me perderé. Así dijo Kora desbordada en llanto.

-Sí Kora, si puedo estar contigo todos los días, no me lo habías pedido y yo como siempre he vivido en el universo nunca se me hubiera ocurrido, mañana en la mañana cuando el sol se levante me tendrás en tu casa, me presentaré a tus padres y te pediré como esposa.

-Pero Fernando tú no tienes dinero, no tienes un palacio y tampoco eres noble, ¿Cómo podrás desposarme si naciste sin nada?

Fernando contestó:

-Te equivocas Kora mañana me verás lleno de riquezas en tu casa.

Fernando se resintió un poco con la pregunta de Kora y la abrazó, la beso y se despidió de ella, le dijo que la esperaba mañana cuando el sol estuviera levantado.

Por la mañana Kora le dijo a su padre y a su madre que ese mismo día llegaría un príncipe cristiano a desposarla, su padre creyó que su hija se ha había vuelto loca, la madre llena de suspicacia tomó las cosas con más suavidad mientras arreglaba todo para recibir al príncipe de su hija, cuando pensaba en eso, no podía hacer otra cosa que reírse, porque para ella también era imposible que una muchacha que no salía de su alcoba pudiera ser cortejada por un príncipe.

Ya con la mañana empezada se escuchó la aldaba de la puerta del palacio, todos se sorprendieron pero pensaron que podía ser cualquiera otra persona, que era imposible que apareciera un príncipe por esa puerta.

Pero sí, era un joven parecido a los católicos del Reino de Asturias, sin duda alguna era un príncipe, todos quedaron asombrados, el Padre de Kora en un principio no podía decir palabra.

Pero el príncipe no venía solo, vino con una carroza gigante y con una corte de súbditos, en la carroza traía una gran cantidad de gemas y diamantes que había recolectado de distintas partes del universo.

Al ver todas esas riquezas, el Padre de Kora salió de su asombro y recibió con apertura todas esas piedras preciosas y quedó encantado con su futuro yerno, fue tanto el impacto que el mismo Padre de Kora no dejó salir al príncipe del palacio y le pidió que se casara con su hija.

Después del matrimonio, Kora salió de la alcoba, junto con su príncipe Fernando salió a recorrer todos los parques y bosques del Al -Ándalus, los padres de Kora estaban muy felices por el cambio que había dado su hija.

Así fue pasando el tiempo y cuando los cristianos tomaron Al-Ándalus gracias a Fernando la familia de Kora no fue tocada y pudieron vivir felices por mucho tiempo.

Con el pasar de los años fueron muriendo los padres de Kora, y después hasta la misma Kora murió un día, Fernando participó en la marcha fúnebre para enterrar a su amada.

Al fallecer el único amor de Fernando, una noche se volvió luz y regresó al Universo como una estrella, aunque el amor sea más breve que la vida vale la pena haber nacido para amarse brevemente como Kora y Fernando lo hicieron.

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