La Nana

La Nana

Con paso silencioso ni siquiera perturba la calma sepulcral de la noche en la ciudad. Lleva un vestido floreado que le llega hasta los tobillos y su cabello cenizo va suelto sobre sus hombros. Ella es la protectora de los niños olvidados, despojados de familia y techo. Sus acciones apenas son percibidas por los peatones atareados que transitan sin mirar.

Se detiene con los lamentos desconsolados y los sonidos de estómagos hambrientos, confortando a quien mire dentro de sus ojos cristalinos. Comienza su recorrido bien entrada la noche en las zonas más pobres y desoladas de Caracas, dejando una estela de olor a café recién hecho. Al igual que su procedencia, su edad es desconocida, quienes la han visto afirman que puede tener incluso más de cien años, pero sus apariciones se remontan a fechas mucho más antiguas que su edad. Va tarareando canciones de cuna para que los niños concilien el sueño y murmura, para quien se detiene a escucharla, que ella es la nana de todos los venezolanos.

Sin embargo, hay un cuento de miedo que dice que La Nana tiene la capacidad de lanzar maldiciones y mala suerte a las personas que se burlen de ella, ya que al ser una señora muy mayor, con un aspecto bastante descuidado, es objeto de diversas burlas y abusos.

Dicen por ahí que ha sido capaz de decirle a jóvenes abusadores que morirán en los próximos días, y lo más escalofriante de esta historia confusa que mezcla ternura, compasión y amor con terror y venganza, es que las palabras de La Nana se han hecho realidad.

Nadie sabe nada de La Nana, solo que lleva muchísimos años apareciéndose por las calles de la capital venezolana y que ha sido la más implacable a la hora de castigar a quienes se han burlado de ella, pero también que ha ayudado a los más desfavorecidos y los ha protegido de los peligros de la calle.

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