La pequeña habitante del closet

La pequeña habitante del closet

El chico pidió, lloró y suplicó a sus padres que lo dejaran con ellos, pero la respuesta fue un rotundo NO. El especialista fue muy claro:

Las peleas que está teniendo su hijo no son cosa común, tienen que castigarle para que deje de pegar a otros chicos. Su conducta es, cuando menos, preocupante.

Los padres estaban cumpliendo la recomendación, les dolía ver al chico temeroso, pero ya entendían que todo eran tretas para quebrar su voluntad y ser consentido.

En su cuarto, el chico se acostó y se tapó por completo con la sabana queriendo dormirse de inmediato… no lo logró. 2 o 3 horas después seguía despierto y sintió abrirse el closet muy, muy lentamente. Sabía lo que pasaría, ya tenía más de un mes viviéndolo pero el terror nunca lo abandonaba, tarde o temprano no podría cumplir y…

Una pequeña zapatilla blanca asomó por la puerta seguida de una manita pequeña y una chiquilla salió del closet, toda vestida de blanco. La chiquilla era en apariencia un ángel, sus ojos de un gris tan claro que parecían blancos por completo hipnotizaban a cualquiera.

La vio acercarse a la cama lentamente, mirándolo, y al llegar a su lado le sonrió, estirando la manita. Su sonrisa era… casi perfecta, de no ser por los dos horribles colmillos que le asomaban apenas abría la boca. El pequeño metió la mano bajó su almohada y sacó una pequeña bolsa de plástico con sangre adentro. Tenía casi un mes peleando todos los días para darle un poco de sangre recogida de los chicos que golpeaba en la noche a aquella pequeña vampira y por más que trató de explicarlo nadie le creía, mucho menos cuando al revisar su closet varias veces, nunca encontraron nada extraño. Así siguió durmiendo luego de complacer a su terrorífica compañera de habitación, La Pequeña Habitante del Closet.

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