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Cuentos de Hadas

Las Ranitas

Las Ranitas

Hola, por razones de identidad y protección me presentaré como ECA, así me llaman mis verdaderos amigos y amigas, sobre todo aquellos que conocen mis habilidades psíquicas. No sé si crees en lo paranormal y quizás no me creerás si te digo que yo tampoco creía en ello, pero mi propia vida es tan anormal que lo paranormal para mí es normal, bueno no te confundiré más, sigue leyendo para que descubras lo que tengo para contarte.

Yo crecí dentro de una familia de mucha fe, donde mi madre asistía a la iglesia durante varios días a la semana y el domingo nos levantaba temprano (a mí y a mis hermanos, para asistir a la misa), hicimos el bautizo, la primera comunión y la confirmación, pero no nos adelantemos mucho, a lo que quiero llegar es que a pesar de la fe y la creencia en Dios, en nuestra familia siempre sucedían cosas y sucesos inexplicables.

Comencemos a cuando yo tenía apenas 4 años de edad, una edad corta para recordar sucesos, pero lo que experimenté fue tan extraño que nunca lo olvidaré. Recuerdo, haberme parado en la madrugada, no podía dormir, escuchaba muchas voces y pasos alrededor de la casa, así que me levanté y al llegar a la cocina me conseguí a mi padre muy estresado, yo le pregunté que qué pasaba, porque se escuchaba tanto ruido y el me respondió que solo eran unas personas que querían entrar a la casa pero que ya él había hablado con ellos y que ya se iban.

Mi curiosidad era tanta, que en un descuido de mi padre me asomé por hueco que tenía la puerta y pude ver a más de seis personas con capuchas marrones, velas y palos una especie de vara en sus manos, me asusté mucho y me fui a mi cuarto, pues no podía entender nunca quiénes eran y qué hacían en nuestro hogar.

A partir de ese día comenzaron las cosas extrañas a suceder, cada dos o tres días me levantaba de repente en la madrugada y veía como unas ranitas saltaban de un lado al otro encima de mi cama, era muy extraño pero como era una niña también me resultaba divertido. Un día le dije lo que me pasaba a mi mamá y está creyó que estaba mintiendo por lo que decidí no decirle más nada y hasta que cumplí los 5 años ellas (las ranitas) me visitaban de vez en cuando.

A partir de los 5 años comencé a teletransportarme de un lugar a otro sin darme cuenta, lo único que sé, es que me acostaba en mi cama y amanecía en otro cuarto diferente, llegué a preguntarle a mi madre si era ella quien me cargaba en la noche y me llevaba de un lugar a otro y ella me decía que no, que a lo mejor era yo que era sonámbula, lo cual nunca llegué a confirmar.

Cuando pararon las teletransportaciones, comenzaron a llegar las pesadillas y los visitantes, comencé a vivir un constante miedo, debido a que a mi corta edad veía a personas muertas que se acercaban a mí, intentaban hablarme, pasaban por mi lado y lo peor de todo es que no me dejaban dormir. Muchas de ellas intentaron más de una vez atacarme; a veces mi cuerpo entraba como en una especie de trance donde no podía mover ni un dedo y los visitantes hacían de las suyas hasta que casi sin saberlo yo lograba moverme.

Llegué al punto de pensar que los demonios me visitaban por ser una persona de fe, así que tomé un crucifijo y al dormir lo llevaba conmigo a la cama, esa era la única manera de ahuyentar a los malos visitantes. Ya no aguantaba más, así que le conté a mi mamá lo que me pasaba y esta fue la primera vez que la vi preocupada por mí y me dijo que debía recordar siempre que si yo no les hacía daño a ellos, ellos no podían hacerme daño a mí, que en caso de ellos volver a parecer les pusiera reglas porque ellos no podían dominarme y me contó que ella era igual que yo, que ambas poseíamos habilidades psíquicas, pero ella nunca quiso desarrollarla por temor a esos visitantes malos, pero que a mí me tocaba decidir qué hacer con las mías y terminó diciéndome que esperará a las ranitas que ellas responderían todas mis dudas, me dio un beso y siguió realizando sus labores.

Desde ese momento, puse límites entre esas entidades y yo, pero lo mejor sucedió semanas después de haber conversado con mi madre, ya que en la madrugada al despertarme sobresaltada allí estaban las ranitas, pero esta vez estaban a los pies de mi cama y de repente se transformaron en varias personas, hombres y mujeres que parecían ángeles aunque no tenían alas pero brillaban de forma divina. Una mujer se acercó y me explicó lo que había visto esa mañana por la ranura de la puerta, pues eran ellos protegiendo mi hogar de entes malignos, los cuales querían robar mis poderes.

Poderes que ellos me habían otorgado para hacer el bien, curar almas, elevarlas al cielo y dar tranquilidad a sus familiares, ellas me explicaron lo que debía y no debía hacer, asegurándome de estar siempre conmigo si decidía mantener y desarrollar mis poderes psíquicos, que ellas pondrían más adelante a las personas indicadas que me ayudarían a recorrer mi camino. Saber que ellas estaban allí, me dio mucho alivio, así que decidí cumplir con mi misión en la tierra; desde ese momento soy ECA y te conecto con tus seres queridos que ya no están en este plano terrenal.

Les confieso que aún me da miedo quedarme suspendida en mis sueños por temor a que los visitantes agresivos vuelvan a aparecer, pero sé que ellas estarán allí en caso de que yo no pueda alejarlos de mí. No es fácil ser psíquica, pero en halagador ver cómo se puede ayudar a las personas a encontrar paz en medio de la tristeza, sirviendo de medio entre ellos y las personas que ya murieron. Aún los veo pero de una manera diferente y los ayudo en su medida a encontrar la luz y poder descansar en paz.

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A veces lo inexplicable llega a nuestra vida y debemos saber aceptarlo, porque realmente no sabemos cuántas realidades existen, todavía ciencia y religión se siguen peleando el origen del mundo, pero siguen surgiendo nuevas historias, nuevos relatos, nuevas enfermedades, nuevas especies, que cada día nos enseñan lo incierta que es la vida y así como la oruga se convierte en mariposa de forma mágica, existen dones en las personas que aún nos faltan por descubrir.

Quizás la historia de ECA te parezca un relato más o tal vez seas uno de esos niños con habilidades especiales que aún no se ha encontrado con las ranitas, lo cierto es que cada quien decidirá su destino y ellas pondrán en su camino a las personas necesarias para que puedan desarrollar sus propias habilidades.

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