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Los Juguetes del Pasado

Los Juguetes del Pasado

Cansados de haber sido olvidados, ellos (los juguetes del pasado) esperaban que sus dueños (los ahora adolescentes Ana y Juan) se durmieran. Apenas cayeron en el sueño profundo, se levantó de un rincón del cuarto Martha (una muñeca de trapo que hace tiempo que Ana había dejado de usarla, dejándola tirada junto a otros juguetes olvidados) y exclamó muy triste:

-¡Ya no nos quieren! Es que no se dan cuenta que han crecido y se han olvidado de nosotros, mírate Oso de peluche te falta la cola, uno de tus ojos y ni siquiera se ha dado la molestia de arreglarte; a ti camión de carga te han dejado sin una rueda, cuando antes el niño Juan te ataba a una cuerda y recorrían las calles del lugar viviendo mil aventuras; tú León abrazador antes rugías al ser abrazado y te llevaban a todas partes colgado de sus cuellos o bolsos de escuela, pero ahora tus brazos se han alargado tanto que ya no te quieren mostrar y ni un abrazo te han dado para escucharte rugir como antes… y mírenme a mí, ya no tengo relleno y mi ropa está toda rota… antes me cantaba “ Tengo una muñeca vestida de tul..” y ahora paso todo el día tirada en ese rincón.

Oso de peluche: tienes razón Martha, pero ¿qué podemos hacer? No podemos competir contra esos aparatos modernos, el teléfono, la computadora y sus nuevas amistades parecen ser mejores que nosotros.

Camión de carga: yo no puedo ir a ningún lado solo, como ven, ya no puedo ni moverme, me tocará quedarme aquí hasta que decidan qué hacer conmigo.

León abrazador: ¿Martha dice la verdad ya no nos quieren! Yo propongo que nos organicemos, vayamos de casa en casa, buscando a otros juguetes que han dejado en el olvido y defendamos nuestros derechos, armemos una organización en defensa de los juguetes del pasado, ¡ya basta de maltrato y olvido! ¡Nosotros también tenemos derecho!

Martha: Esa es buena idea León, vamos a luchar por mejores tratos, no es justo que después de haberles alegrado la vida y ser sus compañeros de juego nos abandonen de esta manera, no podemos permitir que sigan tratándonos así porque sin darnos cuenta terminaremos en la basura debido a que ellos nunca nos cuidaron como debíamos.

Los juguetes, estaban molestos, porque ya no eran tratados como antes, sus dueños después de haberlos usado, al darse cuenta de que estaban rotos o les faltaban piezas los abandonaron en un rincón sin buscarle solución. Para ellos era una señal de falta de amor, por lo que estaban dispuestos a unirse con otros juguetes del mundo para solicitar ser tomados en cuenta. Ellos, continuaron con sus planes:

Oso de peluche: yo como soy muy inteligente, puedo dedicarme a hacer las pancartas y convocatorias para distribuir por todas partes, así cada vez serán más los juguetes que se unan a nuestra causa, logrando causar más impacto entre los jóvenes y niños que nos han dejado en el pasado.

León abrazador: yo puedo ir dirigiendo nuestra marcha, porque a pesar de no recibir abrazos me prepararé para rugir con fuerza y así garantizar que nos escuchen, también puedo atar a camión a mi espalda así nos acompañará a donde quiera que vayamos, ya que debemos estar unidos y luchar hasta el final.

Martha: muy buena idea, yo correré la voz entre las muñecas del mundo, porque sé que existen bastante de ellas que se unirán a nosotros, ya que las he visto sin brazos, piernas, ojos y hasta mordidas por sus mismos dueños. Pero antes debemos despedirnos de Ana y Juan, vengan hagamos una ronda y cantemos antes de irnos:

“Yo era su muñeca, pero me olvidó

Y mi trajecito se me destiñó,

Cuando estaba nueva me solía pasear

Ahora ni siquiera me quiere mirar.

Oso de peluche era su atracción,

Siempre lo abrazada con mucha emoción,

Pero perdió un ojo en una excursión

Y su pobre cola Juan se la arrancó.

Aquí está el camión que con el paseo,

Fueron para el parque y hasta la estación,

Las ruedas perdieron en una ocasión

Terminó tirado allí en el rincón.

El rugir del león si los conquistó,

Lo abrazaban tanto que este se estiró,

Pasaron los días y ya le aburrió

Así lo olvidaron y ya no rugió.

Nos vamos ahora con mucho dolor,

Vivimos momentos llenos de emoción,

A partir de ahora ya no nos verán

Vámonos muchachos a otro lugar.”

Martha: vamos chicos apúrense antes de que despierten, ¡Corran, Corran!

En ese momento Ana se despertó muy agitada y despertó a su hermano bruscamente ¡Párate Juan, que tuve un sueño horrible! Soñé que los juguetes estaban tristes con nosotros y se iban a ir de casa porque los habíamos olvidado y descuidado, allí estaba Martha, Oso, tu Camión sin ruedas y el León rugidor, ¡Pobres tienen toda la razón de sentirse así! Mira cómo los tenemos, todos tirados en el suelo, llenos de polvo, rotos y sin partes de su cuerpo ¡Qué malos hemos sido con ellos Juan!

Juan: Es verdad Ana, pensándolo bien tu sueño no ha mentido, los hemos dejado en el pasado y muy olvidados, te propongo que a partir de hoy los acomodemos uno a uno y si no los vamos a usar, los donemos a otros niños que les demuestren el amor que nosotros un día le dimos, ya nosotros hemos crecido y ellos no tienen la culpa de ellos.

Ana: esa es muy buena idea, vamos a pagarle toda la alegría que nos dieron en la infancia Juan, te acuerdas como jugaba a la casita con Martha y decía que tú eras su hermano, yo la llevaba a todos lados conmigo y jugaba con mis amigas y ella. Ni se diga de todo lo que recorriste con el camión, con él cargabas tierra y piedras en el parque y después corrías por todos lados con él atado a una cuerda.

Juan: ¡Claro cómo no acordarme! También me acuerdo de cómo jugábamos con Oso, él siempre era el mostro que nos perseguía (risas), mientras que con León rugidor quedábamos sin garganta tratando de rugir más fuerte que él, por todo lo que hemos vivido merecen más de lo que les hemos dado.

Ana: (dirigiéndose a los juguetes) les pido que no se vayan y que nos perdonen por no haberlos apreciado, a partir de hoy los arreglaremos y donaremos a otros niños que les den mucho más amor, porque estamos seguros que vivirán con ustedes tantas aventuras como nosotros, como muestra de mi agradecimiento, seré yo quien les cante:

“Tengo una muñeca que me enamoró,

Con su trajecito ella me conquisto,

Hoy su cabellera se parece un sol

Pero igual la quiero con todo mi amor.

A oso de peluche me lo quedo yo,

Para que me cuide en noches de horror

Antes era un monstro en mi imaginación

Ahora será el héroe de mi habitación.

Juan con su camión mucho disfruto

Sus cuatro rueditas él se las botó

Pero ha comprendido su equivocación

Se ha comprometido a repararlo hoy.

Y cómo olvidar quien nos abrazó,

Ese León fuerte y gran rugidor,

Hoy sus brazos largos ya no pueden más

Pero ven acá te voy a abrazar.

¿Qué nos enseña Los Juguetes del Pasado?

Así de esta manera los juguetes del pasado lograron ser tomados en cuenta, Ana y Juan los repararon uno a uno y donaron a otros niños, quienes los recibieron con mucho cariño y comenzaron a escribir nuevas historias.

Y tú ¿Cuántos juguetes tienes olvidados? Pues es hora de darles vida y alegrar la vida de tantos niños que no tienen cómo comprar un juguete, si no los usas dónalos y permite que las historias con finales felices traspasen la fantasía y se hagan realidad.