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Reflejo

reflejo

Anita era una hermosa niña que siempre quiso ser otra persona, nunca estaba a gusto con lo que miraba en el espejo, pues constantemente notaba algún defecto y ella quería ser perfecta. Cabellos rubios, ojos claros, nariz delgada, sin papada, nada de marcas en la piel, rostro sin señales de grasa, piernas alargadas, caderas anchas, cintura pequeña, eran solo algunas cosas que quería lograr en ella.

Tanta era su idea de que no era bonita que odiaba verse al espejo e incluso estar al lado de otras niñas, a las cuales veía siempre más bellas que ella, lo que hizo que se alejara de las personas por temor a ser rechazada, viviendo así en un mundo lleno de tristeza y soledad. Su obsesión llegó a tal punto que con apenas 10 años de edad, se había convertido en una leyenda viva de su pueblo, pues no se dejaba ver por nadie y cuando salía de su casa estaba cubierta de pies a cabeza, porque pensaba que se burlarían de ella.

“La niña momia” así era como la llamaban en la calle, pues así era como era vista por todos “una persona envuelta de pies a cabeza, que no conversaba con ninguna persona”. Diariamente sus padres intentaban hacerla cambiar de parecer pero ella se negaba a salir de casa si no era totalmente cubierta.

Un día estando encerrada en su cuarto, lloraba debido a que pensaba que iba a pasar toda su vida escondiéndose de los demás, su autoestima era tan baja que ni mirarse a sí misma quería y de repente entró al cuarto una fuerte brisa que hizo que la manta que cubría uno de los espejos se cayera bruscamente saliendo del espejo una silueta de una niña de su misma edad, notablemente desaliñada, la cual solo tenía en su rostro la boca, las demás facciones de cara estaban como borrosas o simplemente no estaban.

Increíblemente Anita no tuvo temor, más bien sintió compasión con ella, porque no tenía nada que mostrar al mundo y a la vez sentía un poco de envidia por que no podía ver, lo cual ayudada mucho porque no sabría de lo que es bonito o feo. Esta misteriosa niña se sentó al lado de ella sin decir nada hasta que Anita le preguntó: ¿Quién eres? Y ella le respondió : Yo soy el reflejo de nadie, así es cómo tú me ves es como te verá la gente años más tarde si sigues escondiéndote de ti misma y del mundo, yo vivo en el espejo y nada me afecta pero tú tienes mucho que enfrentar.

Y siguió explicándole, “la belleza realmente no existe, pues cada quien tiene una definición de belleza diferente a otros a pesar de los estereotipos que nos muestra la sociedad, mira a tus padres, tu mamá ve en tu papá el hombre más bello y así tu papá ve en tu mamá la mujer más bella y no necesariamente tienen que ser los más bellos del mundo”

“Mira las rosas, ellas tienen muchas espinas que pueden causar daño, pero se esmeran en mantener sus pétalos coloridos y brillantes a pesar de sus imperfecciones, lo que quiero decirte es que toda persona tiene defectos pero el secreto está en buscar aquello que nos hace ser bellos, no para complacer a los demás sino a nosotros mismos”

De donde yo vengo “El espejo”, los reflejos fuimos creados para mostrarle a las personas lo que son y que no necesitan más nada que ustedes mismos para ser feliz, por eso si sonríes al espejo yo te sonreiré, porque cada persona recibe lo que siembra, por eso si quieres que los demás vean tu belleza tendrás primero que descubrirla para poder mostrarla o seguirás perdiendo tu identidad.

En ese momento Anita comprendió lo que el reflejo le estaba indicando y decidió mirarse en el espejo, pero al asomarse no vio su imagen y se asustó mucho preguntándole porque no podía verse y esta le respondió que hasta que ella no se aceptara tal y como era, permitiéndose descubrir su verdadera belleza, no podría ver su imagen reflejada.

Al día siguiente Anita se animó a vestirse como los demás, pero con el rostro tapado, sus padres notaron el cambio y le elogiaron diciendo que se veía muy bien, lo cual la hizo sentir mucho mejor y le daba motivos para seguir haciendo cambios en ella, pero aún no podía verse reflejada en el espejo.

El siguiente día, se soltó su cabellera y ella misma se sorprendió de lo largo que la tenía, por lo que se hizo un moño trenzado, se puso unos lentes y salió al colegio como todos los días; ese día sus compañeros de clase no la reconocían pues siempre había estado oculta entre toda la ropa y paños que se colocaba.

Todos volteaban a ver a la que antes llamaban “La momia” y hasta algunos se acercaron para conversar con ella, un gran avance para los pocos días de cambio, pero al asomarse al espejo solo podía ver partes de su cuerpo.

Así continuó Anita mostrándose poco a poco a los demás, hasta que un día se atrevió a levantarse en el aula de clases e intervenir diciendo “Hola, yo soy Ana Martínez, muchos ya me habían visto pero no me conocían, antes me ocultaba por temor a ser rechazada y hoy me muestro ante ustedes como lo que soy, una persona más de carne y hueso, espero puedan aceptarme tal y como soy, pues en mi tendrán una gran amiga”.

Y así fue cambiando la vida de Anita, comenzó a sonreír, compartir con sus amigos, divertirse en casa con sus padres y comprender que la belleza es sentirse bien consigo mismo y actuar libremente sin temor a ser rechazados, pues la diversidad es lo que hace que el mundo sea un lugar ideal para vivir.

De esta manera, Anita logró ver su reflejo en el espejo y darse cuenta de que con quien ella estuvo hablando era su propio yo, su reflejo, el cual se encontraba atrapado por los prototipos y exigencias de la sociedad, que le impedían ver su belleza interna.

¿Qué nos enseña el cuento de Reflejo?

Hoy día existen miles de personas que como Anita se dejan llevar por lo que dicta la moda y los medios de comunicación social, llegando al punto de perder su propia identidad, sometiéndose a rigurosas operaciones estéticas para intentar verse mejor, cuando lo cierto es que cada quien es perfecto tal y como es, nuestras diferencias nos hacen convertirnos en seres únicos y exclusivos, parte importante de esta sociedad.

¿Y tú qué ves en el espejo? Recuerda que tu reflejo es mágico porque muestra tu verdadera belleza, la cual encierra a la persona que realmente eres y no lo que otros quieren que seas, así que es hora de mostrar el valioso diamante que representa ser tú mismo (a).

Nosotros somos un espejo andante y por donde pasamos mostramos nuestro reflejo, así que asegúrate de transmitir lo que quieres que los demás vean de ti o de lo contrario serás un reflejo más de todos y de nadie, que pasará su vida sin ser valorado y lo peor de todo olvidado.